PELÍCULA: CENTAUROS DEL DESIERTO - Ya estoy asentada en Algeciras sobreviviendo a la alergia.
CENTAUROS DEL DESIERTO
(John Ford - 1956)
Nota: 8 / 10
Si bien llevo viendo años cine clásico, también debo decir que no soy de esas cinéfilas que pueden decir que se han criado con él como tal y, mucho menos, con el western. De hecho, las producciones más emblemáticas de este género las vi a partir de los 24 años.
Esta, en concreto, es de esas que ganan con el revisionado porque tiene mil detalles a tener en cuenta y lo realmente importante no es la historia.
Cualquiera me podría decir: "De qué hablas, si es buenísima". Mira, yo la vi y dije mucha pradera e indios, pero le falta chicha. Qué queréis que os diga, era la edad, los botellones y la inexperiencia.
Ahora, que la he vuelto a ver en 2025 y tras pasar unos nueve o diez años y haber visto bastante cine (o eso creo yo), puedo afirmar que tiene la fama que se merece ya que es acojonante todo lo que transmite con sus planos panorámicos y sus escenarios brillantes.
Como ya he dicho, la historia en sí no es lo importante porque es la típica de "los indios son malos y los colonos los buenos e inocentes" y da pereza con sólo pensarlo. Lo realmente cojonudo es cómo Ford consigue transmitir el sentimiento de soledad y de miedo a la incertidumbre de un territorio desconocido que se trata de ocupar.
Ya lo demostró Conrad en su 'Corazón de las tinieblas' (1899). No hay nada que dé más miedo que el silencio que se forma cuando te sabes observado y lo natural te atrapa.
Mágico, subliminal y muy heavy para la época. Eso sí, con algún que otro nativo pintado de marrón porque no puede faltar un poco de Hollywood en el racismo, qué diga...

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